CREAR PARA CREAR:
Filosofía Universal y Moneda Energética como Fundamento de un Nuevo Paradigma Social
Resumen
Este trabajo propone una reinterpretación de las tradiciones religiosas y del sistema político-económico contemporáneo a partir de una filosofía universal denominada CREAR PARA CREAR, entendida como pulsión vital, motor de evolución y principio de preservación planetaria. Se plantea la Moneda Energética Universal (Watt) como instrumento científico y racional para superar las limitaciones de las monedas fiduciarias, eliminar fronteras económicas y reorganizar la sociedad en torno al conocimiento y la energía.
1. Introducción
Las religiones históricas han transmitido valores de amor, compasión y justicia, pero no formularon explícitamente una filosofía de creación continua vinculada al universo. La ciencia moderna, en cambio, revela que todo proceso vital y material está regido por la energía. La crisis ecológica y social actual exige un paradigma que unifique espiritualidad, ciencia y economía en torno a la preservación de la Tierra como único paraíso conocido.
2. Marco conceptual
CREAR PARA CREAR: Filosofía que entiende la vida como pulsión de creación, donde cada acción humana debe contribuir a la continuidad de la existencia.
Moneda Energética Universal (Watt): Unidad de valor basada en energía, objetiva y medible, que sustituye las monedas fiduciarias y elimina las distorsiones financieras.
Conocimiento como liderazgo: Sustituir estructuras políticas basadas en impuestos y propaganda por entidades de ciencia y saber, aplicadas a cada eslabón social.
3. Religiones y la noción de creación
Las principales tradiciones religiosas han ofrecido relatos sobre el origen y sentido de la vida, pero siempre condicionados por el contexto cultural y científico de sus épocas. Aunque no formularon explícitamente la filosofía de CREAR PARA CREAR, sí contienen elementos que pueden reinterpretarse en esa clave:
Cristianismo: La creación es un acto único de Dios, y el ser humano es llamado a cuidar la Tierra como “herencia”. Jesús habla de “vida en abundancia” (Jn 10:10), lo que puede leerse como una invitación a expandir la existencia. Sin embargo, la tradición se centró en la salvación del alma más que en la preservación planetaria.
Islam: Alá es el Creador absoluto, y el ser humano es su jalifa (vicario) en la Tierra. Esta noción implica responsabilidad ecológica, aunque históricamente se interpretó más como obediencia religiosa que como gestión ambiental.
Hinduismo: El universo es cíclico, regido por Brahma (creación), Vishnu (preservación) y Shiva (transformación). Este modelo refleja la dinámica de la energía universal, pero se mantuvo en un plano mítico, sin traducirse en prácticas de preservación planetaria.
Budismo: No existe un creador personal; el universo es interdependiente y en constante cambio. La noción de pratītyasamutpāda (origen interdependiente) se acerca a la idea de CREAR PARA CREAR, pues todo surge y se transforma en relación. Sin embargo, el énfasis estuvo en la liberación del sufrimiento, no en la preservación ecológica.
Judaísmo: El relato del Génesis presenta a Dios creando el mundo y declarando su bondad. El mandato de “cultivar y cuidar” (Gn 2:15) es una semilla de ética ambiental, aunque históricamente se interpretó como dominio humano sobre la naturaleza.
Síntesis: Todas las religiones contienen fragmentos de la pulsión creativa, pero ninguna la formuló como principio universal de evolución y preservación. La filosofía de CREAR PARA CREAR puede verse como la actualización racional y científica de esas intuiciones, vinculando la creación con la energía y la continuidad de la vida en la Tierra.
4. Crítica al modelo político-económico actual
El sistema político y económico contemporáneo se sostiene sobre monedas fiduciarias, impuestos y estructuras burocráticas que consumen enormes cantidades de energía sin generar proporcionalmente bienestar. Esta crítica se puede organizar en tres dimensiones:
4.1 Monedas fiduciarias
Carácter arbitrario: Su valor depende de decisiones políticas y especulación financiera, no de realidades físicas.
Instrumento de poder: Los Estados y corporaciones las utilizan para controlar poblaciones y recursos.
Desconexión de la energía: No reflejan el costo real de producción ni el impacto ambiental.
👉 Resultado: distorsiones financieras, inflación y desigualdad global.
4.2 Impuestos y burocracia
Consumo energético masivo: La administración política requiere edificios, transporte, tecnología y personal que gastan millones de kilowatts.
Intermediación improductiva: Los impuestos se convierten en mecanismos de control más que en redistribución equitativa.
Flexibilidad arbitraria: Las leyes cambian según conveniencia política, generando inseguridad y dependencia.
👉 Resultado: estructuras que se alimentan de sí mismas, sin aportar directamente a la creación de bienestar.
4.3 Fronteras y conflictos
Obstáculos artificiales: Las fronteras físicas interrumpen el flujo natural de personas, animales y ecosistemas.
Guerras por recursos: Ucrania, Palestina, Venezuela, Irán y otros conflictos muestran cómo los Estados se disputan territorios y riquezas, destruyendo vidas y biodiversidad.
Narrativa fragmentada: No existe un relato común que unifique humanidad, ciencia y espiritualidad en torno a la preservación de la Tierra.
👉 Resultado: violencia, desigualdad y degradación ambiental.
5. Propuesta de reorganización social
Cada eslabón debe regirse por energía y conocimiento:
| Eslabón | Actual modelo | Modelo CREAR PARA CREAR |
|---|---|---|
| Ambiente | Regulaciones fragmentadas | Energía preservada como riqueza |
| Suelo/Agua/Aire | Privatización | Bien común medido en watts |
| Salud | Sistema de costos | Energía vital como derecho |
| Educación | Dependiente de política | Liderada por conocimiento |
| Trabajo | Salarios fiduciarios | Valorado en energía invertida |
| Ocio | Consumo | Tiempo creativo como regeneración |
| Justicia/Seguridad | Aparatos burocráticos | Transparencia energética |
6. Conclusión
La filosofía CREAR PARA CREAR y la Moneda Energética Universal ofrecen un marco científico y racional para superar las limitaciones de las religiones tradicionales y del sistema político-económico actual. Este paradigma propone unificar espiritualidad, ciencia y sociedad en torno a la energía como medida universal, eliminando fronteras, impuestos y estructuras improductivas, y colocando el conocimiento como eje de liderazgo.
Referencias sugeridas
Textos religiosos y filosóficos
Biblia. Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Corán. Traducción de Muhammad Asad, The Message of the Qur’an.
Bhagavad Gita. Traducción de Juan Mascaró, Penguin Classics.
Dhammapada. Traducción de Thomas Byrom, Shambhala.
Torá / Tanaj. Traducción de la Sociedad Bíblica.
👉 Estas fuentes permiten citar directamente los pasajes sobre creación, vida y cuidado de la Tierra.
Ciencia y energía
Smil, Vaclav. Energy and Civilization: A History. MIT Press, 2017.
Odum, Howard T. Environment, Power, and Society for the Twenty-First Century. Columbia University Press, 2007.
Rifkin, Jeremy. The Third Industrial Revolution. Palgrave Macmillan, 2011.
Schrödinger, Erwin. What is Life?. Cambridge University Press, 1944.
👉 Fundamentan la idea de la energía como medida universal y motor de evolución.
Economía y crítica social
Polanyi, Karl. La gran transformación. Fondo de Cultura Económica, 1944.
Stiglitz, Joseph. El precio de la desigualdad. W.W. Norton, 2012.
Piketty, Thomas. El capital en el siglo XXI. Harvard University Press, 2014.
Daly, Herman. Steady-State Economics. Island Press, 1991.
👉 Refuerzan la crítica a las monedas fiduciarias, impuestos y estructuras improductivas.
Filosofía y ética planetaria
Jonas, Hans. El principio de responsabilidad. Herder, 1979.
Morin, Edgar. La vía: Para el futuro de la humanidad. Paidós, 2011.
Naess, Arne. Ecología, comunidad y estilo de vida. Cambridge University Press, 1989.
Carta de la Tierra (2000). Documento internacional sobre ética global y sostenibilidad.